martes, 2 de octubre de 2012

La catedral de Córdoba

Única en el mundo y enorme. Frente al puente romano y el arco del triunfo,  la mezquita-catedral (o simplemente catedral) de Córdoba es un templo, imponente por su extensión en superficie más que por su altura, que destaca en la ribera de la ciudad. Lo describiré de una forma muy resumida y esquemática.
Bosque de columnas en el interior de la mezquita-catedral
La mezquita original constó de varias ampliaciones, cuatro para ser concretos, cada una llevada por un califa distinto. Abderramán I fue el encargado de construir la mezquita original, la cual era una cuarta parte de como es hoy en día y tenía un pequeño patio de naranjos, edificándola sobre una antigua iglesia visigoda del siglo VI. Se caracterizaba de tener un "bosque de columnas", con arcos de media herradura y, curiosamente, por no estar orientada hacia la Meca, sino hacia el sur. Hisham I construyó el primer alminar, más pequeño que el actual, y terminó el patio de los naranjos.  Debido al crecimiento de la ciudad y la necesidad de zoas de oración, Abderramán II amplió el edificio con un fondo de 24 metros extras. Abderramán III amplió el patio de los naranjos y derribó y reconstruyó el alminar, que se conserva actualmente adosado a un campanario cristiano. Alhakén II realizó la ampliación con más riqueza de todas. Introdujo arcos polilobulados, cuatro lucernarios para mejorar la iluminación, varios mosaicos y nuevos materiales de construcción. La ampliación más extensa fue llevada a cabo por Almanzor. Mientras que las anteriores ampliaciones se hicieron en dirección sur, ésta se realizó hacia el este por la cercanía del río Guadalquivir. Supuso casi doblar la superficie de la mezquita.
La llegada de los cristianos a Córdoba en 1236 hizo que se realizara una obra única en el mundo: convertir una mezquita en catedral. Para ello, derribaron parte de la zona central de oración y edificaron el retablo, varias capillas, el coro, la bóbeda y la cúpula de una catedral de estilo renacentista con rasgos del gótico plateresco, típico de Salamanca. Además, las paredes interiores están recubiertas de yeso (excepto en la base de los pilares, donde se ve la piedra desnuda), y, en algunas zonas, se utilizan pinturas. También se pueden visualizar varias vidrieras.
Es el segundo monumento más extenso de España, detrás del monasterio de El Escorial. Aunque por fuera pueda resultar un tanto vulgar, basta con entrar al patio de los naranjos, ya sea cruzando la Puerta del Perdón o cualquier otra, para empezar a descubrir la riqueza del monasterio. El interior impresiona, tanto la parte original como la edificada por los cristianos. Si pudiese destacar algo es el retablo junto al altar mayor, impresionante, realizado todo en, si no me equivoco, mármol rosa y negro. Mi recomendación es, por supuesto, realizar una visita cultural y descubrir por vosotros mismos este tesoro patrimonio de la humanidad.

Retablo en el altar mayor
Vista aérea de la mezquita-catedral